¿Cómo ser realmente feliz?

Me imagino que muchos de ustedes se han preguntado qué es realmente la vida, cuál es la magia de existir, qué misterio hay detrás de este momento pasajero y fantástico, y qué cosas son las que realmente son importantes para ser feliz.

Cuando hablo de aquellas cosas que considero que a una persona no le deben faltar para poder vivir y ser feliz, me transporto entonces directamente, a lo que para muchas de ellas, es la felicidad, por lo que para poder entender y profundizar en este tema, debes comenzar por revisar el concepto que tienes de felicidad.

En nuestro mundo acelerado y superficial de occidente nos han hecho ver por todos los medios que la felicidad la consigues cuando triunfas, cuando tienes poder, prestigio, dinero, un amor o cuando haces o tienes muchas cosas. Todo esto te genera una sensación de placer, la cual confundes fácilmente con la felicidad, haciendo que finalmente te aferres a esas sensaciones y te vuelvas dependiente de esa persona que te genera placer o de esa sensación inconsciente de querer más dinero, más poder, más cosas y en cuanto más tienes, también tienes más miedos de perder lo que has conseguido, o sufres por no tener lo que tanto quieres y así, poco a poco vas creando una cárcel mental alrededor tuyo. En ese deseo de tener, de poseer o en ese miedo de perder lo que tienes, o de no conseguir lo que quieres, empiezas a sentir un gran vacío, sientes que te falta algo y no sabes dónde está o cómo llenarlo, por lo que te vas dando cuenta que toda esa excitación era simplemente superficial y fisiológica. Cuando finalmente te cansas de esa excitación o de esos placeres, empiezas a buscar desesperadamente otros y ahí, en ese momento, es cuando se complica tu vida porque ya nada te llena, y empiezas a buscar escapes, ya sea yéndote de compras de cosas que no necesitas, a reuniones absurdas, rumba pesada e incluso muchas veces refugiándote en la comida, el cigarrillo, el sexo, el alcohol o las drogas.

La felicidad a la que yo me refiero y quiero que ustedes comprendan, es aquella que no depende de nada ni de nadie del exterior, sino depende de la armonía que hay desde tu centro, tu ser, cuando encuentras la paz y el amor en tu corazón, y en ese momento brota y emana una alegría desbordante, que va más allá de la mente, que te lleva a vivir en un estado de plenitud total, que es la dicha pura.

Muchos se preguntarán entonces cómo conseguir ese estado de dicha pura que parece tan idealista, tan salido de la realidad, donde no necesitas realmente de nada material ni de otras personas para ser feliz y del cuál nos han hablado los grandes maestros espirituales y que algunos lo llaman nirvana, el paraíso o el cielo. Quiero decirles hoy, que este estado tan anhelado por muchos puede conseguirlo cualquier persona; pero para llegar a él debes disfrutar cada paso que das sin acelerarte, debes creer, entender y procesar que en tu interior está esa chispa divina que te puede elevar a ese estado superior de conciencia y aunque tu hoy creas que no eres un ser espiritual y que es muy difícil conseguirlo, quiero que entiendas que tu verdadera esencia no está en tu un cuerpo ni en tu mente, sino que tu eres un espíritu Divino teniendo una experiencia humana y material a través de tus sentidos. Para comenzar en este camino del desprendimiento real, debes utilizar a partir de hoy con mucha constancia y perseverancia la auto observación en silencio, la meditación, la visualización creativa y el servicio amoroso e incondicional a los demás, ya que éstas son las llaves que liberarán las cadenas que amarran tu espíritu y no lo dejan manifestarse.

Cuando llegues a este estado de conciencia, encontrarás que has venido a este mundo con todas las herramientas para ser feliz, la cuales están dentro de ti, y es en este momento que despertarás y podrás valorar y apreciar lo maravillosa que es tu vida, por lo que dejarás de sobrevivir y sufrir y podrás experimentar la magia y el encanto que hay en cada inhalación y exhalación que das.

Y recuerda… Nunca, nunca jamás dejes de soñar.
Un gran abrazote

Jaime Jaramillo “Papá Jaime“